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Un lugar para superar la crisis

Un lugar para superar la crisis

«El Rey les responderá: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí'» (Mateo 25: 40, NVI online).

Los establecimientos educativos de todo nivel son lugares y espacios de convivencia significativos para el crecimiento y el desarrollo integral de los estudiantes. Si bien, las cargas horarias cambian según cada establecimiento, disposiciones locales o regionales, lo cierto es que una parte importante de la vida de los niños transcurre en este ámbito, a lo menos por doce años (desde la enseñanza pre básica hasta terminar la educación secundaria).

En este mismo contexto es donde muchos de los estudiantes viven situaciones críticas o difíciles de enfrentar, ya sea como consecuencia de la relación entre pares o adultos de la comunidad educativa o de las propias complejidades que viven en sus hogares y que repercuten o estallan en el colegio.

Ante estas situaciones críticas para los estudiantes y las familias que pertenecen a nuestras instituciones, quiero señalar algunos puntos de ayuda que se desprenden de nuestros valores y otras recomendaciones generales.

Una educación con esperanza

“La educación adventista es una educación integral, que prepara al estudiante para la vida, que estimula una relación personal de regreso y amistad con Dios y otorga expectativas positivas para el futuro” (Educación Adventista, ver online).

Al llevar a los estudiantes de regreso a Dios a través de Cristo se abren oportunidades para que cada niño sea fortalecido en su estima propia (Mateo 22:39), en el aprendizaje de cómo relacionarse con otros (Lucas 6:29 al 31) y en cómo mirar el futuro con esperanza, sabiendo que en Dios hay nuevas oportunidades cada día (Lamentaciones 3:23).

La escritora cristiana adventista Elena G. de White también nos señala: “El amor, base de la creación y de la redención, es el fundamento de la verdadera educación” (La educación, versión online).

Al actuar con amor hacia nuestros estudiantes y sus familias, prestaremos especial atención a sus solicitudes de ayuda, nos interesaremos por sus necesidades y podremos actuar diligentemente al respecto en lo que a cada uno le compete y podremos derivar todo aquello que está fuera de nuestro alcance.

También es importante:

    • Mantener contacto y conocimiento sobre cómo funcionan las instituciones de ayuda a la comunidad en salud y otros servicios.
    • Acercar a las familias a las redes de apoyo oportunas cuando las problemáticas no se pueden resolver en el establecimiento.
    • Mantener el contacto con el niño y/o su familia mientras accede a la ayuda que necesita.

Que Dios nos ayude a llevar esperanza a todo aquel que sufre y aprovechar las oportunidades como obreros en su causa.

Marcos Gatica

Psicólogo - Orientación bíblica.

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